
“Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.” – George Orwell, 1984
Cuando George Orwell escribió 1984, quizás no imaginaba que, décadas más tarde, su distopía sería menos una advertencia lejana y más un espejo incómodo de nuestro presente. Aunque no vivimos bajo un solo “Gran Hermano”, sí lo hacemos bajo la mirada constante de un puñado de empresas que saben qué comemos, con quién hablamos, qué deseamos y hasta por quién votamos. La vigilancia ya no solo se impone con miedo, sino que se puede descarga gratis desde cualquier app store.

Fuente: https://orwell.fandom.com/wiki/Big_Brother
Sonreí, te están vigilando
Vivimos en un mundo donde casi todo lo que hacemos online —desde enviar un mensaje hasta guardar una receta— es monitoreado, recopilado, vendido o usado para alimentar algoritmos que deciden qué vemos, qué no, y en qué creemos. No es ciencia ficción: es el modelo de negocio de las big techs.

Fuente: https://www.euronews.com
Hoy, solo cinco grandes corporaciones – Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Apple y Meta – concentran el poder de decidir cómo nos comunicamos, cómo nos organizamos y qué herramientas usamos para hacerlo. Esta concentración no solo limita nuestra libertad digital, sino que también pone en riesgo nuestra seguridad, nuestra privacidad y, en última instancia, nuestra democracia.
El esfuerzo vale la pena
Elegir herramientas libres no es (solo) una cuestión técnica. Es una decisión política, que muchas veces también implica contar con ciertos privilegios: tiempo, acceso a información, habilidades técnicas o redes de apoyo que no todas las personas tienen. Es preguntarnos qué modelo queremos sostener: uno basado en la vigilancia y el extractivismo de datos, o uno basado en la autonomía, la transparencia y el cuidado colectivo.
Sí, cambiar cuesta. Requiere esfuerzo. Pero es el mismo esfuerzo que hacemos las comunidades desarrolladoras, activistas y organizaciones que sostenemos estas alternativas libres. Y es también el esfuerzo que merecen nuestras redes, nuestros espacios de trabajo y nuestros proyectos.
Como en 1984, la lucha no es solo contra un sistema que vigila, sino también contra la normalización de esa vigilancia.
Herramientas para construir otro futuro posible
A continuación, compartimos una lista de herramientas libres y seguras que desde TEDIC utilizamos y que vos también podés empezar a usar hoy mismo. Algunas son ideales para uso personal; otras, perfectas para organizaciones que quieren dejar de depender de servicios privativos. No son “más difíciles”: simplemente requieren otro tipo de compromiso y organización.



Comunicación
- Menos WhatsApp, más Signal
¿Por qué pasarte a Signal? - Menos Slack, más Element (Matrix)
La mensajería del futuro ya llegó
Almacenamiento, métricas y recolección de datos
- Menos Google Drive, más Nextcloud
Una nube para tu organización - Menos Google Forms, más LimeSurvey
Más control sobre tus encuestas - Menos Google Analytics, más Matomo
Métricas sin vigilancia
Navegación y seguridad
- Menos Chrome, más Firefox o Tor
Firefox | Tor Browser - Menos BitLocker, más VeraCrypt
Protegé tu información - Menos Google Password Manager, más KeePassXC
Gestión de contraseñas offline
Correo electrónico
- Menos Gmail y Hotmail, más ProtonMail, Riseup o Thunderbird
Opciones seguras de correo
Videollamadas
- Menos Zoom y Meet, más Jitsi y BigBlueButton
Videollamadas seguras y para todes
Sistemas operativos
- Menos Windows o MacOS, más Debian, Mint o Ubuntu
Explorá GNU/Linux
Redes sociales
- Menos X, más Mastodon y Bluesky
Plataformas descentralizadas donde cada comunidad establece sus propias reglas. No hay algoritmo que te diga qué pensar.
Infraestructura y alojamiento
- Menos Amazon Web Services, más Mayfirst
Infraestructura digital cooperativa
No se trata solo de herramientas
Cambiar de software no basta si no cambiamos también nuestra forma de organizarnos y pensar lo digital. Es necesario construir espacios seguros y autónomos desde el diseño mismo de nuestras prácticas: cómo trabajamos, cómo nos comunicamos, cómo alojamos nuestros datos. La seguridad digital no es un producto que se compra: es un hábito que requiere que nuestras organizaciones y activismos trabajen de forma colectiva.
La vigilancia masiva no es un destino inevitable. Podemos elegir otro camino. Podemos construir otras formas de habitar Internet. Seguramente no sea fácil, pero tampoco lo es sostener la vigilancia como norma. Si querés seguir explorando opciones libres, podés revisar esta lista de herramientas para la educación virtual o escribirnos para seguir pensando juntas, juntos, juntes.
La presente publicación ha sido financiada por Pan Para el Mundo. Su contenido es responsabilidad exclusiva de TEDIC y no refleja necesariamente los puntos de vista de la Pan Para el Mundo.